10 de mayo de 2007

Electrodomésticos - Vanguardia Electrónica



Hacer música electrónica nunca ha sido fácil. Para la mayoría de los rockeros, ocupar máquinas para componer, reviste poco compromiso con la víscera del rock and roll. Sin embargo, resulta sorprendente cuando una banda puede tomar la elegancia sonora de las máquinas y mezclarlas con los mantos sónicos generados a partir de una guitarra.

Esa mezcla fue precisamente la que un trío propuso durante los ochenta bajo el nombre de Electrodomésticos. Y es que los niveles de oscuridad además de sombríos acordes, fueron el alimento de la vanguardia chilena por aquellos años (una vanguardia que frecuentaba el barrio Matucana, epicentro artístico que reunió a los más selectos creadores de la escena cultural chilena, entre músicos, actores, pintores y dramaturgos).

Bajo ese movimiento, la música de “Los Electro” fue como el perfume que muchos querían usar. Con su prosa elegante y bizarra, un joven Carlos Cabezas era el frontman de un grupo que creó una máquina bien aceitada, que conquistó nacientes lugares como la Batuta o el consagrado Café del Cerro.

Sin embargo, y más allá de cualquier alcance musical, el sonido de este grupo tiene una base consolidada y que pasa por algo extra sonoro. Hablamos del arrojo que significó hacer música electrónica en un momento donde el pop latino y todo tipo de “invento bailable” era bienvenido.

Concuerdo con ellos que sostienen que la música de Electrodomésticos es una propuesta que, a pesar de su sonido vintage, se reinventa cada día, puesto que Cabezas tiene un sello propio, que sabe contextualizar a medida que avanza el tiempo.

Es por eso que escuchar su música tiene que ver con una búsqueda sonora, pero también vivencial: entender el porque de muchos lugares, dramas y realidades de una época oscura y con olor a asfalto.


Electrodomésticos - Yo la quería



Electrodomésticos es:
Silvio Paredes (Bajo)
Carlos Cabezas (Guitarra y Voz)
Ernesto Medina (Teclados y Programación)

Revisa la historia oficial de Electrodomésticos haciendo click aqui

Tumulto: rock desde los barrios



El round era el siguiente. En una esquina estaban los que pensaban que el rock era elitista, y que sin dinero era imposible salir a flote con una banda. En el otro lado estaban los que creían que dicho argumento no era más que un sesgo de clases que hacía daño a la música.

Puede que ambas posturas estén en lo correcto. Lo cierto es que el rock, mas que ser elitítista, era una práctica que sólo los mas acomodados podían solventar. Eso es algo sabido, teniendo en cuenta la dificultad para adquirir instrumentos por allá por los años sesenta o setenta.

Sin embargo, en Chile se produjo un fenómeno: épico para algunos, rupturista para otros. Y es que nadie pensó que una banda, bajo el rotulo de Tumulto, golpearía las bases de la música, creando heavy metal potente y canciones con un marcado discurso social.

Para muchos la mezcla era pólvora pura: rock pesado y “puntudo”. Las críticas no se harían esperar, menos cuando a comienzos de los ochenta, las bandas de heavy metal eran consideradas el paradigma del satanismo, por lo que tener la marca de “pesado” era un crimen.

Don Poncho
Una larga carrera de buena música fue lo que sustentó la carrera de Tumulto, quien a punta de esfuerzo, generó música desde los barrios, enrostrando a la sociedad de aquel entonces el poco compromiso que existía con los músicos “de Plaza Italia para abajo”.

Mas allá de constituir las raíces del metal chileno, que cimentó carreras como las de Necrosis y Masacre, el aporte de Tumulto dice relación con la capacidad de una banda de salir a flote desde las calles. El responsable es Poncho Vergara, bajista de la agrupación, quien puso una piedra fundamental para el desarrollo del heavy chileno.

De tocar en fuentes de soda hasta un colmado Gimnasio Municipal Manuel Plaza, el grupo pateó los cánones de una sociedad represiva y desconfiada, que veía en el rock un foco de peligro y mal influencia.

Entonces, más allá de hacer hincapié en las melenas y el sonido filoso de las guitarras, es fundamental conocer la obra de un prócer, ahora mártir del rock and roll.

TUMULTO - Rubia de los ojos celestes



TUMULTO es:
Poncho Vergara (Bajo y Voz)
Orlando Aranda (Guitarra y Voz)
Robinson Campos (Batería)
Jorge Fritz (Teclados)


Conoce la historia de TUMULTO haciendo click aquí


26 de abril de 2007

Los verdaderos Sudamerican Rockers


“La noche surcaba cada espacio de las calles capitalinas. El olor a cemento salía a flote por el aire que se dejaba recorrer con velocidad. Gente por aquí y por allá…esperando entrar.

Un aroma a rock and roll penetraba en cada rincón, que se preparaba para recibir a una banda novata y arrojada. No faltaba mucho para el comienzo…guitarras prendidas al azar, se hizo la música”.

Ese fue el panorama descrito por Pancho Sazo, cuando habla de su primer apronte con Los Prisioneros, banda que daba sus primeros pasos en un concurrido Café del Cerro, por allá por la agitada década de los ochenta.

Esas tocatas eran el inicio de la carrera de los primeros Sudamerican Rockers, que dieron harto que hablar. Y es que referirse al trío oriundo de San Miguel, tiene diversas aristas, positivas y negativas. Sin embargo, todas dan fe de un conglomerado de músicos que no tuvo miedo a nada.
Basando su atención en las melodías que revestían todo tipo de camiseta punk (tipo The Clash), Los Prisioneros fueron la bandera que muchos adolescentes buscaron y agitaron por todo el país.

Tras el difícil contexto de la época, el aparecido rock latino parecía contrastar con una generación ávida de símbolos de paz.

Por una parte la genialidad de Charly, sumada a la belleza pop de Soda Stereo fue el prisma simétrico para la generación de bandas chilenas, quienes influenciadas por lo que pasaba en el continente y en el país, aportaron un potente componente contracultural.

Hablamos de grupos como UPA, Electrodomésticos o Aparato Raro, quienes volcaron todo su potencial para crear aromas sonoros marcados por la creación de hits, la elegancia letrística y por sobretodo, la crítica social.

Incertar a Los Prisioneros en esta época, produce un desmarque notable con las bandas que acabamos de mencionar: la obra del trío posee la relevancia de una buena canción punk, o sea, de protesta verdadera.

Cuenta la anécdota que un joven y “entusiasta” Jorge González habría despotricado en contra de todos los melenudos que le cantaban a la lucha de clases y la conciencia social.


“Basta de lágrimas artesanales”, fue la consigna del en ese entonces, bajista de Los Prisioneros, que evidenció que el grupo venía a romper con lo que hasta ese entonces se conocía como canción de crítica social.

No necesitamos banderas
Bien reza la canción No necesitamos banderas. Tanto melodía como letra, evidencian la génesis de la independencia cultural, (pseudo leit motiv de Los Prisioneros).

Generar desapego con todas aquellas personas partidarias al gobierno de Pinochet y criticar las tendencias de moda, fueron el motor de una banda que apuntó a la sociedad autocomplaciente.

Y es que mas allá de toda rivalidad y conflicto creado a partir de la prensa de espectáculos de turno, Los Prisioneros ya se ganaron un espacio en la memoria colectiva nacional.

Obviando toda lucha de egos, la banda implantó una forma de hacer rock and roll en Latinoamérica, observada de cerca por grupos que mas tarde se lanzarían a la música (Los Tres, Café Tacuba, Aterciopelados).

Es por eso que escuchar la obra de Los Prisioneros es necesario para entender a toda una década. Una década que de manera genial Narea, González y Tapia dibujaron para todo un país, y que estaba muy lejos de ser una crítica “con olor a vino tinto y empaná”.


LOS PRISIONEROS - AMIGIA MÍA (En vivo)


Los Prisioneros son:
Jorge González (bajo,guitarra, voz)
Claudio Narea (guitarra solista, coros)
Miguel Tapia (batería)
Celicia Aguayo (sintetizadores)


Revisa el sitio oficial de Los Prisioneros haciendo click aquí

19 de abril de 2007

Congreso: la universidad de rock

Para todo músico, la pulcritud y la interpretación perfecta son dos metas a las cuales aspirar. Tocar la nota exacta, en el tiempo preciso, con la intensidad necesaria, parece ser un desafío que muchos “artesanos de conservatorio” persiguen con el fin de ser reconocidos como excelsos músicos de formación docta.

Hablamos de Congreso, banda liderada por Francisco Sazo y Sergio “Tilo” González, que durante su vasta carrera, preservó y desarrolló una forma particular de entender y construir la música.

Formado por un colectivo de músicos, quienes durante toda su carrera estuvieron motivados por las artes en general, sabiendo decantar la genialidad de Orson Wells, la belleza de Neruda y, aunque no lo crean, el histrionismo de Marcel Marceau, Congreso se avocó a generar bellas canciones de rock.

Y es que Congreso, era un selecto grupo de intelectuales motivados por las artes, la filosofía, y como no, la música, la que según ellos mismos describen “es lo más lindo que existe en el mundo”.

Banda pensante
Escuchar a Congreso requiere tiempo. A pesar que su música explora en constantes ocasiones la melodía entendible por cualquier oído, es preciso poner atención a la limpieza de su sonido, decantada en horas y horas de volátil y libre improvisación.

Caracterizados por su férreo apoyo al gobierno de Salvador Allende y definiéndose siempre como una banda con una “marcada tendencia política”, Congreso desarrolló obras de gran calibre musical y literario. Prueba de ello son trabajo como Terra Incógnita, Para los Arqueólogos del Futuro, Aire Puro, y el más reciente denominado La loca sin Zapatos.

Sin embargo, existe un momento crucial en la historia de Congreso, que regaló un himno perfecto a toda una generación. Corría el año 90 y Chile volvía a la democracia. En la retina de muchos quedó la imagen de la bandera chilena desplegada en la cancha del nacional, la que como manto de fiesta recorrió el césped al son de “En todas las esquinas”, una bella canción compuesta por Tilo González, y que regaló nostalgia a un momento crucial de la historia política de nuestra tierra.

Es por eso, y por todos los años llenos de música que Congreso merece un espacio dentro del rock chileno. Y es que la genialidad de estos escultores de la música, nos regaló por años un rico material discográfico, que demandó atención y que benefició a todas las generaciones que por años, siguieron (y seguirán) llevando el estandarte de la música criolla por todos los rincones del mundo.


CONGRESO - EN TODAS LAS ESQUINAS



Congreso es: Francisco "Pancho" Sazo (voz, textos y percusión), Sergio "Tilo" González (batería, percusión), Jorge Campos (bajo y voz), Jaime Atenas (Saxofón soprano y tenor), Raúl Aliaga (marimba y percusión),Hugo Pirovich (flauta traversa), Jaime Vivanco (teclados)
*Sebastían Almarza (sintetizadores en reemplazo de Atenas).


revisa el sitio de Congreso haciendo click aquí

12 de abril de 2007

¿Por qué LOS JAIVAS?

¿Qué decir de Los Jaivas? ¿A qué apuntar cuando sabemos que el quinteto nacional yace en su lecho artístico plagado de flores inmortales, las mismas que acompañan a Gato Alquinta y Gabriel Parra?
Sin embargo, aún es posible dilucidar una arista. Y es que resulta fascinante escudriñar en la música del grupo oriundo de Viña del Mar, el que abogó por una sicodélica absoluta en su música, llegando a concluir ideologías artísticas de exploración libre, arrolladora y de trinchera.
Tal como señalara Freddy Stock en su biografía autorizada “Los caminos que se abren”, los hermanos Parra en compañía de Mario Mutis y Eduardo Alquinta eran una suerte de tribu, la que se reunía en torno a juegos inventados, desatando todo tipo de inmortales recuerdos, pero por sobretodo, generando un lazo indestructible entre estos cinco individuos.

Y creo que dicha idea ilustra perfectamente la música de Los Jaivas: sonidos marcados por el fiato musical, la improvisación y en gran medida, la libertad para crear…para echar a volar la imaginación.
Es por eso que para entender a los Jaivas es necesario siempre reinventarse en la búsqueda ¿Es gratis acaso el éxito que la agrupación logró en Machu Pichu? Desde luego que no. Pero, ¿por qué la mezcla de rock con folclore generó más atención que recelo?
Quizás hacerse preguntas es casi un círculo vicioso. Es por eso que es fundamental refugiarse en la impronta tanto melódica como literaria que registró notables obras como Volantín, Todos Juntos o Mamalluca.
Entender a los Jaivas es también un desafío generacional, debido a que tanto sus letras como sus diversos contextos, fueron testigo de la historia de un país que, durante la primera década los criticó, y que años mas tarde los levantó en el olimpo de la escena musical criolla.

Es esta paradoja la que denuncia otra cosa: cómo un país puede mirar con miedo el arrojo artísticos y que tiempo después de convence del talento de sus propios productos culturales. Pero ese es otro debate.

Finalmente, es aun mas interesante la influencia que se crea a partir de los Jaivas (la que fue cimentada a partir de grupos como los Blops, Los Macs, los Vidrios Quebrados y porque no, la Nueva Ola) y que trajo consigo, años más tarde, la masificación del rock en nuestro país.

"Ciudad de Piedras Escalares"
Siguiendo la línea de la importancia que tienen los Jaivas en nuestra música resulta imprescindible conocer el hito que catapultó a la agrupación a un estandar de mega banda, consagrándola tanto nacional como internacionalmente.
Es por eso que Alturas de Machu Pichu será recordada por siempre como la gran obra de los Jaivas, la que en compañia de los versos de Pablo Neruda, se levantó como un suceso musical y cutural sin precedentes.
Sin ir mas lejos, considero vital que sea el propio lector quien se forme una opinión respecto a esta obra. Es por ello que dejo aqui un extracto del registro grabado en Lima Perú.

LOS JAIVAS - LA PODEROSA MUERTE




  • Los Jaivas (formación original): Eduardo Gato Alquinta (guitarra, vientos y voz), Mario Mutis (bajo, vientos y coros), Eduardo Parra (sintetizadores y percusión), Claudio Parra (piano), Gabriel Parra (batería).
  • Revisa la discografía de Jaivas haciendo click aquí