
Esa mezcla fue precisamente la que un trío propuso durante los ochenta bajo el nombre de Electrodomésticos. Y es que los niveles de oscuridad además de sombríos acordes, fueron el alimento de la vanguardia chilena por aquellos años (una vanguardia que frecuentaba el barrio Matucana, epicentro artístico que reunió a los más selectos creadores de la escena cultural chilena, entre músicos, actores, pintores y dramaturgos).

Bajo ese movimiento, la música de “Los Electro” fue como el perfume que muchos querían usar. Con su prosa elegante y bizarra, un joven Carlos Cabezas era el frontman de un grupo que creó una máquina bien aceitada, que conquistó nacientes lugares como la Batuta o el consagrado Café del Cerro.
Sin embargo, y más allá de cualquier alcance musical, el sonido de este grupo tiene una base consolidada y que pasa por algo extra sonoro. Hablamos del arrojo que significó hacer música electrónica en un momento donde el pop latino y todo tipo de “invento bailable” era bienvenido.
Concuerdo con ellos que sostienen que la música de Electrodomésticos es una propuesta que, a pesar de su sonido vintage, se reinventa cada día, puesto que Cabezas tiene un sello propio, que sabe contextualizar a medida que avanza el tiempo.
Es por eso que escuchar su música tiene que ver con una búsqueda sonora, pero también vivencial: entender el porque de muchos lugares, dramas y realidades de una época oscura y con olor a asfalto.
Electrodomésticos - Yo la quería
Electrodomésticos es:
Silvio Paredes (Bajo)
Carlos Cabezas (Guitarra y Voz)
Ernesto Medina (Teclados y Programación)
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